educar, trabajar y ser mamá.
No es fácil combinar el trabajo con la maternidad, pero se puede hacer. Una mamá trabajadora tiene dos empleos: ser madre y su profesión. Con buena voluntad y planificando tu agenda, se puede conseguir un cierto equilibrio.
Toda mujer debe tener un tiempo especial para dedicarlo a ellas mismas, en especial las madres que trabajan, sobre todo para tener un momento de distracción, como alguna actividad relajante, practicar algún deporte, convivir con su pareja y descansar.
La mayoría de las madres que trabajan llegan a tener sentimientos de culpa, es común que se cuestionen si están haciendo lo correcto dejando al bebé al cuidado de otra persona, perdiéndose sus primeras palabras primeros pasos, etc., sin embargo, ser madre es mucho más que estar presente en todos estos primeros acontecimientos, es dedicarse a ellos cada día en la medida de sus posibilidades y hacerlo plenamente.
Trabajar y ser mamá implica un gran esfuerzo, ya que además del gran trabajo que representa tener una carrera profesional, ahora tendrás que llevar tu casa y ocuparte de tu hijo.
Es muy importante para un hijo tener a una mamá feliz, aunque no sea una mamá de tiempo completo, pero que el tiempo que le dediques, ya sea todo el día o sólo unas horas, sea tiempo de calidad total.
Si decides quedarte con tu hijo en casa y no trabajar, hazlo por ti misma y por la satisfacción que esto te brindará, ya que de otra forma es posible que culpes más adelante a tus hijos o a los demás por tu rompimiento con la vida laboral.
Asegúrate que la persona que cuida a tu hijo sea una persona de confianza, ya que si están en manos profesionales o familiares que cubren plenamente sus necesidades y en los tiempos que están con sus padres se les llena de amor, tienen una probabilidad muy alta de crecer tan sanos y felices como los que pasan todo el día con su mamá.
A pesar de la tensión que pueden causar las separaciones, hay formas de aliviar el "dolor" y convertir este proceso en una oportunidad positiva. Para los padres, puede ser el momento de examinar sus miedos, creencias y objetivos, y reafirmar su amor y los lazos que los unen a sus hijos. Para los hijos, superar la separación a una edad temprana puede sentar las bases para enfrentar ésta y otros retos con fe y esperanza a lo largo de la vida
“Cada familia debe ser una escuela donde los padres y los hijos puedan reflexionar y aprender juntos”

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